L'alcool embarque. Por supuesto, no te das cuenta hasta que vas al baño. Y después te acercas al ordenador desde el que sale la música y ves Rebellion (Lies) en la lista de reproducción. Estás bien, pero al rato decides irte de la fiesta. Estás cansada. Y ojalá estuvieras en Montréal.
La Madeleine. El tranvía. Junio del año pasado, cuando te bajabas en Metropolitano e ibas a la biblioteca de la Complu a estudiar matemáticas. Un día, y otro, y otro. Siempre escuchabas la misma canción y soñabas con América. Era aquella época, los cambios se avecinaban. América en Biología, y Francia en Medicina. Hablaste con Gonzalo, comías con Marta. El verano estaba llegando.
Lille. En la silla de aquel japonés estuvo sentada Natalia. En ese callejón te hiciste una foto con Álvaro. La semana que viene vendrá Amaya. Todo se está llenando de referencias, y tú no te das cuenta. No te diste cuenta con Montréal. Y luego no te dejarán marchar. Te fuiste de aquella biblioteca, viviste en América y viviste en Francia. Y aún no lo has asimilado. Tú eras una persona que nunca había estado en América, que nunca había vivido en Francia. Hasta que todo ocurrió tan deprisa que está a punto de acabar, y el impacto va a doler. Aún no sabes cómo serás después, ni cómo eres ahora, ya. Pero sabes que has cambiado.
La Grand Place. Calle arriba, calle abajo. Bolsa de tela arriba, bolsa de tela abajo. La estrujas como si abrazaras a alguien. Y como si te aferraras a un recuerdo. Todo se acaba. Quiero volver. Y la música de los Arcade suena al máximo en tus auriculares. No importa que te destroce los oídos. La ciudad vibra con ella. Y miras a los ojos a la gente que pasea de noche. No importa que la mayoría no te devuelva la mirada. Buscas a alguien que conecte con tu música y con tus ojos. Que te dé una señal de que esto continúa.
No hay mayor continuación del presente que los recuerdos que nos anclan al pasado. La vida no se para, todo continúa, en Montréal, Lille o Madrid. Y en esa continuidad también tu maravillosa escritura.
ResponderEliminarEnhorabuena por este texto.
Un beso de continuación.